Marc Morte es el autor de esta historia ambientada en el genocidio del pueblo armenio, uno de los capítulos menos conocidos de la historia de las barbaries humanas, en el que cerca de un millón de armenios desaparecieron.

Redacción.-(06/03/2007) La novela está narrada a través de Kevin Longman, un joven escritor norteamericano interesado en escribir un libro sobre el genocidio del pueblo armenio llevado a cabo por el Imperio Otomano durante la primera guerra mundial. Logman conoce casualmente a la Señora Argopian, una de las pocas supervivientes que se atreve a hablar de su traumático pasado. Después de años enterrados, los fantasmas del pasado se aparecerán de nuevo ante la Señora Argopian, reviviendo aquellos trágicos momentos a través del libro sobre su vida. Pero Kevin también será capaz de regalarle algo que ella jamás pudo imaginar.
Marc Morte contribuye con esta historia a rescatar del olvido el genocidio que arrasó a más de un millón de armenios.
¿Como surgió la idea de utilizar el genocidio armenio para su novela?
Desde que leí por primera vez lo que había sucedido al pueblo armenio siempre me extrañó que no se hablara tanto de este episodio como del genocidio judío. Hay muy pocas novelas o películas sobre el tema. Así que cautivado por lo que fui leyendo, tanto las experiencias de los superviviente como el relato de los hechos históricos, y por mis visitas a Armenia, se me ocurrió escribir esta novela.
¿Qué hay entonces de realidad y qué de ficción en la historia?
Ni Araxie ni los otros personajes, exceptuando al reverendo Henry Riggs y a otros políticos que sólo se mencionan, existieron en realidad. Tampoco el pueblo en el que vive Araxie existe, sino que es totalmente imaginario, aunque podría ser como cualquier otro que hubiera en aquella época en Anatolia. Lo que sí que es real es el trasfondo histórico.
Tuve que investigar mucho tanto las condiciones de vida de aquella época como lo que sucedía con las deportaciones y las matanzas para que los sucesos se ajustaran a la realidad.
¿Con esta novela toma usted partido a favor de los armenios?
No, simplemente trato de relatar con objetividad unos hechos que sucedieron hace casi un siglo. Ni todos los turcos fueron malvados ni todos los armenios fueron santos. Además, Turquía es un país que amo, y lo considero mi segunda casa, así que si tuviera que tomar partido lo haría por los turcos. Pero como he dicho, en este caso no es tomar un partido u otro, sino simplemente relatar unos acontecimientos históricos.
¿Entonces usted está a favor del reconocimiento del genocidio armenio por parte del gobierno turco?
Sí, sin duda. ¿Acaso Alemania no afrontó la realidad y reconoció el holocausto? En primer lugar, no fue el actual gobierno turco, y ni siquiera Turquía propiamente dicha los que cometieron el genocidio, sino una serie de políticos del Imperio Otomano apoyados por sus aliados alemanes. Claro que los armenios han podido exagerar ciertos hechos, y por supuesto que también cometieron actos salvajes contra la población turca, tanto durante el genocidio, como posteriormente con atentados contra diplomáticos, pero no es suficiente razón para negarlo y aducir que se trató de circunstancias normales dentro de un conflicto. Creo que ambos países deberían sentarse a conversar dejando de un lado sus prejuicios, puesto que es un hecho del pasado que debe quedarse ahí, en el pasado, y no puede seguir afectando las relaciones entre ambos países. Ni los turcos deben avergonzarse ni los armenios deben estar continuamente recordándolo como si hubiera sucedido ayer.